ACOMPAÑAR A LA FAMILIA EN LA ENFERMEDAD
Sí es un honor, servir a quienes mejor están manifestando al Jesús sufriente. Cuántas veces los familiares y los mismos enfermos nos evangelizan porque, fortalecidos con el amor de Dios, saben situarse ante la enfermedad, saben incluso entregar la vida.
Nuestra disponibilidad a sufrir y gozar con las familias, agradeciendo la cercanía y el cariño con sus familiares enfermos, fortalecerán su constancia en el servicio amoroso por personas queridas – y todos conocemos algunas– cuya atención requiere un amor paciente bien sea por la duración de la enfermedad o las características de la misma.
Os invitamos a acompañarnos en la celebración de esta Pascua del Enfermo en cada centro o lugar de encuentro con enfermos, familiares y otras personas próximas a ellos (voluntarios, amigos…), que esta celebración sirva para seguir promoviendo nuestro compromiso hospitalario de acompañar a la familia. Y de modo especial nuestra actitud cariñosa expresará el Amor de Jesús y de sus seguidores en el servicio hospitalario del día a día.