Día Internacional de las Migraciones: fraternidad universal sin fronteras
El 18 de diciembre de 1990, se aprobó la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familiares. Así, la Jornada del 18 de diciembre fue proclamada en el año 2000 por la Asamblea General de la ONU como Día Internacional de las Migraciones. Durante estos últimos años, hemos sido especialmente testigos de este fenómeno que ha desplazado a miles de familias de sus lugares de origen, mayormente debido a la guerra o al deseo de alcanzar una vida mejor. La Asamblea del año 2000 destacó entonces la necesidad de asegurar el respeto de los derechos humanos y las libertades de estas personas, derechos que, por otro lado, continúan siendo vulnerados. Desde Hermanas Hospitalarias, Sor Anabela Carneiro, Superiora general de la Institución, invita a unirse al deseo del Papa Francisco: “Sueño con una Europa en que ser inmigrante no sea delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano”. En este sentido, Sor Anabela anima a abrir la puerta de la hospitalidad a Jesús, “quién pasa cada día en forma de pobre, de enfermo, de peregrino”. Desde la Conferencia Española de Religiosos –CONFER– se ha difundido una oración para ayudarnos a recordar nuestro compromiso por la justicia, en el trabajo por lograr definitivamente una fraternidad universal que no tenga fronteras. Este año, además, la Jornada coincide con el último domingo del tiempo de Adviento y festividad de Ntra Sra. de la Esperanza. Así, la propuesta que hacen desde CONFER es la siguiente: CANCIÓN: “El sueño de la esperanza” (Pedro Sosa) (https://www.youtube.com/watch?v=7bqT5JKVuKI) Habrá que abrir las ventanas para asomarse a la playa y hacer una red de lazos y un puente brazo con brazo para que vengan y vayan Habrá que abrir las cancelas para correr a la playa a ver si así se nos hiela la sangre por la garganta de tanto dolor que espanta A ver si Europa se entera que no hay quien ponga barreras al sueño de la esperanza Que el alma se aferre a un sueño y el sueño mueve las barcas para vivir de rodillas mejor morir en el agua Habrá que abrir las ventanas para mirar a la playa y hacer una red de lazos y un puente brazo con brazo para que vengan y vayan Habrá que abrir las cancelas para correr a la playa A ver si sí se nos hiela la sangre por la garganta de tanto dolor que espanta A ver si Europa se entera que no hay quien ponga barreras al sueño de la esperanza Que el alma se aferre a un sueño y el sueño mueve las barcas para vivir de rodillas mejor morir en el agua Ahogarse en la pena hiede y deja llagas que sangran mejor ahogarse en las olas las olas no dejan marcas. TEXTO: Extraído del Marco Común de la Red “Migrantes con Derechos” “Somos custodios de nuestros hermanos y hermanas, donde quiera que vivan…”. “La hospitalidad, de hecho, vive del dar y del recibir”. “Existe una delgada línea entre refugiado, solicitante de protección internacional e inmigrante. Y vemos cómo personas que huyen de conflictos y de otras situaciones de extrema vulnerabilidad no ven reconocidos sus derechos. España sigue siendo uno de los Estados más restrictivos a la hora de conceder el estatus de refugiado a personas que huyen de conflictos armados. Esto ha provocado que centenares de personas procedentes de Malí, República Centroafricana, Libia o Siria, entre otros países de origen, se encuentren desde hace tiempo, como “inmigrantes en situación irregular”, en nuestros barrios, calles o Centros de Internamiento. La situación actual requiere de Europa un plan urgente de acogida humanitaria e integración. En paralelo, sin embargo, es necesario articular medidas que aborden las causas de los desplazamientos. En ese sentido, asegurar la paz y el desarrollo tanto en los países de origen como de tránsito hacia Europa es una pieza clave de nuestro futuro común”. POEMA del poeta argentino Juan Gelmán: